Pauline Gaidet: del trail al ciclismo de ultrafondo, un renacimiento a lo largo de 2500 km
Pauline Gaidet en su bicicleta Origine durante el entrenamiento para la Race Across France 2500 km.
Pauline Gaidet, antigua corredora de trail, no tenía previsto participar algún día en una prueba de ultra ciclismo de 2500 km. Sin embargo, una lesión, una parada brusca y una reconstrucción progresiva han redefinido su trayectoria deportiva.
A través de esta entrevista, Pauline repasa su trayectoria: del trail al ciclismo, de la frustración a la resiliencia, y lo que representa hoy su reto en la Race Across France 2500 km. Un primer artículo, en consonancia con la serie web, para situar el contexto y comprender su «porqué».
¿Puedes presentarte en pocas palabras y contarnos tu trayectoria deportiva hasta hoy?
Me llamo Pauline Gaidet, tengo 33 años y soy originaria de La Rosière, en Saboya. Crecí en la montaña, donde el deporte formaba parte de mi día a día: empecé a esquiar muy pronto y luego competí en equitación entre los 6 y los 16 años. En el instituto, me orienté hacia los deportes de resistencia, en particular el esquí de travesía durante varios días.
Durante mis estudios, descubrí el running y luego el trail running, que rápidamente se convirtió en una parte fundamental de mi vida. Lo practiqué durante unos doce años, compaginándolo con mi trabajo como jefa de producto especializada en deportes al aire libre.
En 2022, un grave accidente interrumpió esta trayectoria. Tras una larga rehabilitación, la bicicleta entró en mi vida, primero para mantener mi condición cardíaca y luego como un verdadero proyecto deportivo. Hoy en día, me estoy preparando para la Race Across France 2500 km, con el ciclismo de ultra resistencia como nuevo campo de expresión.
¿Qué lugar ha ocupado el trail en tu vida, tanto a nivel deportivo como personal?
El trail ha ocupado un lugar central en mi vida, tanto como deporte como motor personal y pilar de mi identidad profesional. Mi trabajo como jefa de producto estaba relacionado con esta práctica: desarrollaba equipos que probaba sobre el terreno, creando un fuerte vínculo entre el trabajo y el deporte.
En el ámbito deportivo, el trail fue revelador: tras diez años compitiendo en salto de obstáculos sin ninguna victoria importante, gané mi primera carrera de trail, lo que supuso un punto de inflexión en mi práctica deportiva.
Después conocí a mi entrenador principal y mi entrenamiento se volvió más estructurado, con formatos variados que iban desde el kilómetro vertical hasta los ultra-trails de 100 km y 100 millas, con el objetivo de participar en el circuito UTMB. Mirando atrás, el trail a veces ocupó demasiado espacio, pero fue un terreno formidable para mi desarrollo personal y deportivo.
¿Cuándo se produjo la lesión y qué cambios te supuso a nivel físico y mental?
La lesión se produjo al final de la temporada 2022, en un contexto de gran fatiga: entrenamientos intensos, ritmo profesional sostenido y recuperación insuficiente. El accidente tuvo lugar durante el último entrenamiento en la montaña, a pesar de algunas señales de alerta.
Físicamente, las consecuencias fueron graves, sobre todo para mi tobillo. Mentalmente, este accidente fue un verdadero punto de inflexión: me obligó a replantearme mi relación con el entrenamiento, la escucha del cuerpo, la recuperación y la alimentación. Hoy en día, trabajo con más atención y respeto por mis sensaciones.
¿Cómo viviste este periodo de parón o de replanteamiento forzoso?
Ese periodo fue muy significativo. El accidente, que ocurrió en un entorno que conocía bien, fue un verdadero shock, con la clara sensación de haber rozado la muerte. Los meses siguientes los dediqué a la rehabilitación, a un intenso trabajo físico y psicológico, y a replantearme mis prioridades.
Paradójicamente, esta pausa también fue beneficiosa: pude recuperarme, bajar el ritmo, volver a conectar con mi familia y mis amigos y, por primera vez en mucho tiempo, dedicar tiempo a otras cosas además del deporte, sin renunciar a la idea de volver a ser atleta.
¿Cómo entró la bicicleta en tu vida en ese momento? ¿Fue una elección obvia o una alternativa al principio?
La bicicleta entró en mi vida de forma gradual. Profesionalmente, ya trabajaba en el mundo del ciclismo, pero empecé a practicarlo de forma asidua durante mis estancias en el centro de rehabilitación. La bicicleta formaba parte del programa cardiovascular y me permitía entrenar sin dolor.
Al principio, era una alternativa para mantener mi forma física mientras esperaba poder volver a correr. Pasé mucho tiempo en la bicicleta estática, trabajando la resistencia como si fuera a correr una ultra maratón. Luego, ante la incertidumbre de cuándo podría volver a correr, decidí lanzarme a mi primera ultra en bicicleta. Esta decisión, que al principio era pragmática, pronto cobró una dimensión real.
¿Qué fue lo que te gustó inmediatamente de practicar ciclismo de larga distancia?
Lo que me llamó la atención de inmediato fue la ausencia de dolor. Poder pasar largas horas en la bicicleta, sin molestias ni cojera, fue una verdadera revelación, con una sensación de fluidez y continuidad en el esfuerzo.
La bicicleta también me permitió recuperar cierta normalidad: entrenar en grupo y montar sin que la lesión fuera demasiado visible. Después de varios años complicados, fue como un verdadero soplo de aire fresco.
También disfruté mucho con el entrenamiento específico para ultradistancia: el volumen, las salidas largas, la gestión del esfuerzo e incluso correr por la noche, sumergirme por completo en el proyecto y el tiempo largo son dimensiones que me encajan profundamente.
¿En qué momento te diste cuenta de que el ciclismo de ultrafondo podía convertirse en algo más que una simple fase de transición?
La toma de conciencia fue progresiva, pero se hizo evidente durante mi última rehabilitación. Comprendí que la bicicleta no sería solo una solución temporal, sino que podía convertirse en un nuevo medio de expresión.
En concreto, me sentía mejor sobre la bicicleta que con mis antiguas prácticas deportivas. Algunas actividades, como el esquí de travesía, se habían vuelto demasiado dolorosas, mientras que el ciclismo me permitía entrenar a pleno rendimiento. Hoy en día, no sé si volveré a correr 100 millas algún día, pero la bicicleta ha encontrado un lugar permanente en mi vida.
Retrato de Pauline Gaidet.
¿Qué te atrae específicamente de las ultradistancias, en comparación con otras distancias más cortas?
Las ultradistancias me encajan sobre todo por su preparación. Me gustan los proyectos a largo plazo, con una progresión estructurada, mucho trabajo aeróbico y una gestión precisa del esfuerzo.
También me gusta que haya pocos objetivos a lo largo del año. Cada carrera se convierte en una auténtica travesía, preparada durante meses. El ultra exige adaptación, lucidez y capacidad para lidiar con los imprevistos, cualidades con las que me identifico mucho.
La noche también forma parte de lo que me atrae: esos momentos de soledad y concentración extrema son espacios en los que me siento en armonía.
¿Por qué elegiste la Race Across France 2500 km como objetivo principal?
La Race Across France es una prueba que me llamó la atención desde la primera vez que oí hablar de ella. Me parecía casi irreal por su magnitud.
Si hoy me apunto a esta carrera, no es por el gusto de afrontar un reto a toda costa, sino porque encaja perfectamente en mi trayectoria. Cruzar Francia en bicicleta, en una ultra distancia, tiene un gran significado para mí. El hecho de que la meta se encuentre tras atravesar parte de los Alpes refuerza aún más este vínculo.
La RAF 2500 km representa una etapa fundamental. No es un fin en sí mismo, sino un paso clave hacia formatos aún más largos. Sé que es un reto a mi alcance, tanto física como mentalmente, y tengo ganas de explorar hasta dónde me puede llevar este camino.
¿Qué significa para ti este reto hoy en día, más allá del rendimiento deportivo?
La Race Across France es ahora el objetivo principal de mi año. Es un proyecto a la altura de mis ambiciones actuales, que me permite expresarme plenamente, tanto física como mentalmente.
Todo gira en torno a esta preparación: mi entrenamiento, mi lugar de residencia, mi ritmo profesional. Me he instalado en España para pasar el invierno, me he integrado en una comunidad de ciclistas, he dejado a un lado el esquí de travesía y he replanteado mi día a día. Más allá del rendimiento, se ha creado un auténtico estilo de vida, más coherente y más cercano al terreno.
¿En qué sentido este proyecto representa una etapa importante en tu trayectoria personal y deportiva?
Este proyecto simboliza un auténtico regreso a la postura de atleta. Por primera vez en tres años, ya no tengo que acudir cada semana al fisioterapeuta para que me revise el tobillo. Para mí, esto es muy importante: marca el paso de la rehabilitación a una lógica de construcción y rendimiento.
Puedo volver a encadenar entrenamientos, progresar y proyectarme. Este proyecto marca un claro punto de inflexión en mi trayectoria.
Si tuvieras que resumir en una frase lo que esta aventura simboliza para ti, ¿cuál sería?
Es el regreso a un proyecto muy ambicioso, construido a largo plazo, con el deseo de prepararme lo mejor posible para tomar la salida de una carrera a la altura de mis ambiciones.
Pauline Gaidet durante su participación en los 1000 km de la Race Across Switzerland 2025.